Redes sociales, falsas apariencias

Reflexión sobre el video de cabecera:

El corto What’s on your mind? del realizador noruego Shaun Higton, se ha convertido en un fenómeno viral con casi 15 millones de visualizaciones.

El título, en español ¿En qué estás pensando? , es la pregunta que hace por defecto la red social cada vez que un usuario se conecta. Uno de cada cuatro miente en su respuesta.

¿Y tú que opinas?

Evolución

Los ultimos 10 años han convertido las Redes Sociales en nuestra herramienta de comunicación con el mundo.

Nos han permitido estar en contacto con otras personas, compartir nuestras actividades diarias e incluso, nuestros gustos.

Pero, cuanto más las usamos, más nos interesa ofrecer una imagen nuestra mejorada que permita “tapar” nuestras carencias personales o simplemente “competir” con otros en un estatus virtual.

Postureo

Tirando de Wikipedia, ” El término postureo es un neologismo acuñado recientemente y usado especialmente en el contexto de las redes sociales y las nuevas tecnologías, para expresar formas de comportamiento y de pose, más por imagen o por las apariencias que por una verdadera motivación. “

Imagen del vídeo de Eddie Silva y Valeria Rodriguez sobre el 'postureo' en la red.
Imagen del vídeo de Eddie Silva y Valeria Rodriguez sobre el ‘postureo’ en la red.

En https://www.elplural.com/sociedad/postureo-en-la-red-viviendo-la-mentira-perfecta_101573102, nos definen dos perfiles:

Laura tiene 15 años y dedica buena parte de las horas del día a fotografiarse. En su cuarto, en el instituto, en el baño, … Su vida en es un conjunto de instantáneas donde el mayor protagonismo lo tiene su grupo de amigos. Da igual si hace años que los conoce o los acaba de incorporar a su red en un botellón. Todos forman parte de su álbum.  

Miguel tiene 30. Separado y con dos hijos, las redes sociales han ido colándose cada vez más en su día a día. En el gimnasio, de salida de fin de semana, cenando en un restaurante… No deshecha ninguna oportunidad de mostrar su mejor perfil en cada selfie.

Las vidas de Laura y Miguel nada tienen que ver. Sin embargo, ambos son claros ejemplos de lo que se ha bautizado ya como el ‘postureo’ en las redes. En sus perfiles, no hay rastro de malos momentos, frustraciones o desengaños. Solo fotos perfectas de momento idílicos.  

Esa es la clave, las redes sociales, por su definición, nos permiten utilizarlas para aparentar ya que la persona que visualiza el contenido no está con nosotros cuando publicamos, y por tanto no puede comprobar la veracidad. Por lo tanto, “Transformamos una situación ideal y la proyectamos como real.”

Y con el tiempo, perfeccionamos la técnica, analizamos a nuestros seguidores, estudiamos cuales de nuestras publicaciones tienen más impacto y cuales menos. Empezamos a seleccionar qué decimos y cómo lo decimos para conseguir más éxito.

Nos gusta que la gente nos dé la “palmadita” porque hemos andado 4 km, nos ponemos las “zapas”, nos hacemos la foto y decimos que hemos corrido “nuestros” 10 km diarios.

Y … ya podemos desatárnoslas, la gente nos admira!!

Reflexiona sobre el siguiente video:

¿Qué opinas?

Hay un documental que se convirtió en serie de MTV gracias a su impacto, Catfish, en él, se persigue y destapa la verdadera identidad de Angela, una estadounidense de 25 años con 16 perfiles falsos en Facebook, y creando muchos lazos afectivos con otros usuarios.

Nev Schulman, el realizador del documental, fue uno de los que cayó en la trampa. Empezó a sospechar de la falsa identidad debido a las continuas negativas por verse o hablar por skype (Ángela, con el nombre de Megan) y empezó agrabar y documentar todo hasta que finalmente dió con ella.

Ella misma explica el porqué de los diferentes perfiles: «Muchas  de las personalidades que surgieron eran fragmentos de mí. Fragmentos de lo que solía ser. De lo que quise ser y nunca fui… Y la mayor parte del tiempo no sé quien soy».

En https://ethic.es/2016/06/adictos-a-los-likes/ hacen la siguiente reflexión

Sería un error, sin embargo, circunscribir el falseo de identidades, cuando no el mero fantaseo, a las redes sociales. «En cualquier conversación en la barra de un bar con alguien a quien acabas de conocer, es habitual distorsionar un poco la realidad propia», afirma José Antonio Molina, doctor en psicología, experto en adicciones y autor entre otros del libro SOS…Tengo una adicción (Pirámide). «Normalmente, se resalta lo bueno y se oculta lo malo, o se deja en un segundo plano, para causar buena impresión. Eso existe desde mucho antes de que se inventaran las redes sociales». El especialista, con todo, advierte del riesgo de idealizar todo lo que se ve en Facebook, de tomárselo demasiado en serio. «Hay que partir de que mucho de lo que la gente pone no tiene por qué ser real al 100%.”

Qué riesgos tiene nuestra falsa apariencia en las redes

Reflexiona:

¿Qué beneficio te aporta los “me gusta” y “compartir”?

¿Qué ganas si haces una publicación y tiene mucho éxito?

Indicadores de vanidad

Y aparece un nuevo adjetivo para las personas, la “vanidad”, definida como “orgullo de la persona que tiene en un alto concepto sus propios méritos y un afán excesivo de ser admirado y considerado por ellos”.

https://www.menonitas.org/el_mensajero/2013/120/04.html

Si, nuestras falsas apariencias tiene un objetivo: sumar indicadores de vanidad. Valores que, una vez sumados, no nos sirven para nada y la sensación de importancia que nos producen («tengo 15 personas a las que he llamado la atención«) también es falsa, ya que, y reflexiona sobre ti mismo, simplemente han dicho me gusta a una publicación tuya y cientos de publicaciones más.

Y ahora viene el efecto contrario,

Reflexiona:

¿Qué ocurre cuando no consigues el impacto que deseabas?

Pues si, que nos volvemos invisibles, y entramos en un circulo vicioso

https://unomasunonosondos.wordpress.com/2013/06/04/la-pescadilla-que-se-muerde-la-cola-o-circulo-vicioso/

Tal y como la imagen lo expresa, para compensar la sensación de invisibilidad, trabajamos intensamente en una nueva publicación que genere interés.

Generando un efecto de corta duración, porque nuestro mensaje queda enterrado por otros mensajes del resto de usuarios. Y volvemos a crear otra.

Reflexión:

Desarrollamos una dependencia de la admiración de los demás. La reacción positiva de la gente se convierte en una adicción.

Y lo peor, nos autoengañamos. Porque si invirtieramos ese tiempo que dedicamos a aparentar la vida que queremos en la Red, en construirnos esta vida, ya no sería necesario aparentar.

Y ya no dependeríamos tanto de la aprobación de los demás. Publicaríamos más para compartir, informar y entretener, y no tanto por “postureo”.

Datos

Según la Royal Society for Public Health de Reino Unido,1 de cada 5 jóvenes se despierta de madrugada para comprobar sus redes sociales. Generando trastornos de sueño principalmente, pero además, que el temor a no ser lo suficientemente popular en Instagram y otras redes deriva en falta de autoestima, ansiedad e incluso depresión.

Ya en España, María Guerrero, psicóloga experta de Qustodio, considera que “el grado de dependencia emocional y psicológica que pueden alcanzar los chicos es alta pues la búsqueda de la aprobación de los demás se convierte en muchos casos en una obsesión o en una adicción. Por ese motivo, es fundamental establecer unas normas y utilizar herramientas de supervisión que permitan a los padres entender cuánto tiempo y qué uso hacen los chicos de la tecnología“.

DESINTOXICACIÓN

En países como China, Argelia o Corea del Sur se han abierto clínicas de desintoxicación para tratar la adicción a Facebook. «Existe un peligro en la subestimación del daño de la adicción a las redes sociales en comparación al riesgo de drogas físicas», declaró el director de la clínica argelina a la publicación Playground. «Yo sé lo que es un verdadero cuadro adictivo y creo que es una exageración hablar de Facebook en estos términos», dice Molina, «al menos, de momento».

Un estudio de dos universidades alemanas publicado por la agencia Reuters resalta que la fotos de las vacaciones, los éxitos laborales o, en definitiva, las «increíbles» vidas de los demás provocan estados de envidia, frustración, sensación de soledad y enfado, al «comparar lo que se ve con la propia realidad de quien lo ve».

El estudio pone las imágenes de otros usuarios de vacaciones como las que generan más resentimiento, seguido de los ‘likes’ que reciben los demás, las felicitaciones de cumpleaños o los comentarios positivos. Pero la conclusión más llamativa es que la envidia provoca que algunos usuarios suspendan su cuenta o reduzcan el tiempo que pasan en la red.

Tal vez esta sea la mejor solución a la potencial adicción de la que alertan algunos.

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